El otoño no solo conlleva un cambio de paisaje, sino también de las necesidades de nuestro cuidado personal. Con la llegada de las temperaturas más frescas, la bajada de la humedad ambiental y el viento característico de estos meses, tanto la piel como el cuero cabelludo se enfrentan a un mayor reto para mantener su hidratación y equilibrio natural. 

Estos factores climáticos pueden provocar sequedad, tirantez y una mayor sensibilidad cutánea, además de influir en el ciclo capilar, por lo que adaptar nuestra rutina de cuidado se convierte en la clave fundamental para protegernos y mantenernos saludables durante toda la temporada. 

Las principales afecciones dérmicas son:

Efluvio telógeno estacional

Se trata de la caída temporal del pelo. Ocurre principalmente en otoño, pero también en primavera. Muchos folículos pilosos pasan al mismo tiempo de la fase de crecimiento a la fase telógena (fase de caída). Se estima el número normal de cabellos que se pierden por día se encuentra entre 50 y 150, pero durante estas fases aumenta a incluso más de 300. Es importante destacar que la caída es generalizada y homogénea, por lo que no deja zonas totalmente calvas. Además, el folículo sigue vivo, por lo que generará cabello nuevo. De todas maneras, se debe tener presente que pueden existir otros motivos causantes de esta pérdida, como falta de vitaminas, estrés, cambios hormonales o incluso distintos tipos de alopecia. Por ello es importante acudir al dermatólogo de confianza para establecer un plan de actuación que se adecúe a tus necesidades y prevenir la caída del cabello.

Dermatitis seborreica en el cuero cabelludo

Una enfermedad inflamatoria en la piel (en este caso focalizado en el cuero cabelludo) que no es contagiosa y genera enrojecimiento, picor y descamación de la piel en forma de caspa o costras. Puede ocurrir por una diversidad de factores, aunque los tres más típicos son por hongos, en concreto el hongo Malassezia, por exceso de sebo o por factores externos como estrés o cambios de clima o internos como una predisposición genética. Se trata de una afección que se presenta en forma de brotes, por lo que a veces se ve una mejoría y en otras una recaída, debido a esto no siempre se cura de forma definitiva, pero se puede controlar correctamente con tratamientos específicos recetados por el dermatólogo. Por ejemplo, como algunos champús, antiinflamatorios o sustancias que eliminen la caspa como las queratolíticas. Pero se debe señalar que el uso indebido o erróneo de estas sustancias pueden aumentar la dolencia. Por ello se destaca la importancia de acudir al dermatólogo.

Xerosis (piel seca)

Una afección crónica donde la barrera cutánea de la piel se ve alterada y no es capaz de retener aceites y agua debido a un déficit de lípidos. La piel se vuelve áspera, tirante y puede presentar rojeces, picor, fisuras y descamación. A esto se le puede sumar la deshidratación de la piel, típica de los meses de frío y viento. La piel se vuelve muy seca y áspera y presenta características muy parecidas a la xerosis, pero no es crónica, sino temporal. Puede afectar a cualquier tipo de pieles, incluso a mixtas o grasas, y se da por la pérdida repentina del agua. Por ello se recomienda el uso de cremas. Para conocer la que mejor cubra las necesidades de tu piel, consulta con tu dermatólogo.

Empeoramiento de dermatitis (atópica y seborreica)

Existen dos tipos de enfermedades diferentes que causan síntomas muy parecidos. La dermatitis atópica es crónica y hereditaria y actúa impidiendo que la piel actúe como barrera protectora, lo que degenera en piel seca que se agrieta con facilidad. Por otro lado, la dermatitis seborreica, al igual que la anteriormente descrita en el cuero cabelludo, genera la inflamación de ciertas zonas del cuerpo; muchas veces, asociadas a glándulas sebáceas. Ambas causan inflamación de la piel, descamación, rojez, tirantez, picor y molestias. Por ello es muy común confundirlas dado que una misma persona puede padecer ambas afecciones al mismo tiempo.

Brotes de acné tardío

Un efecto tan común que en dermatología se le conoce como "efecto rebote del acné en otoño". Las causas de este brote de acné son varias. Primero tenemos el efecto rebote del sol; durante el verano el sol parece "curar" los granos, ya que la piel se reseca. Para defenderse del sol la piel genera una capa gruesa externa y causa que las células muertas se acumulen taponando los poros y el sebo quede atrapado fomentando los brotes de acné. También influyen las bajadas de temperatura y la calefacción, que actúan promoviendo que las glándulas secreten más grasa de lo normal para mantener nuestra barrera protectora intacta. Otro cambio típico es el estrés de la vuelta a la rutina, ya sea por trabajo o estudios, que se traduce en una subida de los niveles de cortisol (hormona del estrés), que estimula la secreción de sebo. Por último, otro factor determinante es la alimentación; con la llegada de fiestas, se va modificando la dieta hacia alimentos más calóricos, ultraprocesados o lácteos que en ciertas personas predispuestas pueden influir en el acné.

Hiperpigmentación

Esta afección se la conoce comúnmente como "manchas de la piel". Aparecen cuando el cuerpo produce un exceso de melanina (el pigmento natural que da color a nuestra piel, ojos y cabello). De forma directa el otoño no produce esta hiperpigmentación, sino que la "revela". Tras el verano es normal estar bronceado, pero con el otoño, este color se desvanece y ese bronceado uniforme desaparece, de tal forma que las zonas donde hubo sobreproducción localizada de pigmento se ven con mayor claridad. Además, el otoño genera una falsa sensación de seguridad, ya que bajan las temperaturas y parece que el protector solar deja de ser necesario. Pero debemos recordar que la radiación UVA sigue siendo constante y atraviesa las nubes, estimulando la formación de melanina en ciertos puntos, lo que dificulta que se difuminen esas manchas.

Entre todas, estas son algunas de las afecciones de la piel que puede causar o revelar la llegada del otoño, por eso es tan importante tener una buena rutina de hidratación con productos aprobados para la piel de cada persona recomendados por su dermatólogo de confianza.